Fue en la primavera de 2016, cuando una joven de 17 años conoció a un hombre de ascendencia alemana en la comuna de Quintero, con quien inicio rápidamente una relación amorosa. Sin embargo, a los pocos meses comenzaron los problemas debido a la personalidad agresiva del hombre, lo cual se tradujo en malos tratos primero, para luego dar paso a las agresiones, maltratos y golpes, los que nunca quisieron ser denunciados por la mujer.

En junio de 2018, y luego de dos años de altos y bajos en la relación, la joven quedó embarazada. Decidieron ir a vivir solos en otro sector de Quintero, pese a la negativa inicial de los padres de la mujer,  pero como la decisión estaba tomada, finalmente terminaron financiando el nuevo hogar y las necesidades económicas de ambos, puesto que ninguno de los dos tenía trabajo.

Los problemas de violencia no concluyeron, y en un intento de mejorar la relación ambos viajaron a Suecia, país donde vive la madre del hombre. En dicho país, el 22 de enero de 2019 se produce el nacimiento de la hija de la pareja: una niña.

Parecía que la nueva noticia iba a encaminar la relación, sin embargo, sólo un mes después, la madre y su lactante deciden regresar a Chile, directamente a la casa de sus padres, aduciendo que ya no soportaba las agresiones, golpes, maltratos e inclusive abusos sexuales y consumo de drogas por parte del hombre.

Aconsejada por sus padres, la mujer decide presentar una denuncia ante Carabineros de Quintero, sin embargo la investigación no avanzó y desde la propia institución le recomendaron acudir al Tribunal de Familia de Viña del Mar .

Durante los primeros años de vida de la niña, el padre de la menor prácticamente desapareció. No visitaba a la menor, su interés era prácticamente nulo y no proporcionaba recursos para su manutención, lo cual fue asumido por completo por los padres de la mujer y abuelos de la menor.

Sin embargo, de la noche a la mañana, a comienzos del  2021, el hombre influenciado por su abuela, dueña de reconocidos jardines infantiles de Viña del Mar, reapareció mostrando mucho interés por la menor, y asesorado por una oficina de abogados presentó una demanda ante el Tribunal de Familia de Viña del Mar para establecer un régimen de visitas.

Durante un año, el hombre cumplió muy poco, con el propio régimen que el mismo solicitó. Se ausentaba sin explicaciones, no cumplía con los horarios y nunca se pudo fijar un monto de pensión de alimentos debido a que estaba desempleado. No obstante, volvió a ganarse la confianza de la mujer, que motivada por la felicidad de su hija, le dio una nueva oportunidad para ser pareja y se fueron a vivir juntos por segunda vez, pero ahora a la comuna de Quilpué.

CONTINUARÁ ….

Link: CASO “EL DOLOR DE UNA MADRE” CAPITULO 2: Una trampa que lo cambiaría todo

          

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